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| Los siguientes 10 Usuarios le dieron las Gracias a angel8386 por este Post: | ||
bigboy4011 (10-Oct-2010), cocoliso_80 (11-Oct-2010), Crispulo88 (04-Feb-2011), fihermic (18-Jan-2009), jmm00044 (17-Jan-2009), karmatico (15-Apr-2009), Lucky88 (17-Jan-2009), raul2040 (27-Jan-2009), Sol (20-Jan-2009), sorgina (20-Jan-2009) | ||
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| Pese al dudoso origen de la mayoria de ellos y al evidente interes crematistico , la tradicion y la misma Iglesia Catolica explica y legitima de forma mas o menos fabulada muchas de estas reliquias pese a que incluso existen de algunas de ellas varios ejemplares (sabana santa en Turin y en Oviedo, varios santos griales y multitud de trozos de la Santa Cruz. Tema curioso y complicado este de las santas reliquias... |
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| Te agradezco la historia, Angel, es interesante como hecho histórico (la fascinación de determinados personajes históricos por los denominados "objetos de poder"). En cuanto a la cuestión de las reliquias... bueno... opino más bien como Jmm, si se fundieran todos los supuestos "clavos de Cristo" se podría construir una buena vía de ferrocarril con el material resultante . Lo del sincronismo que se menciona, la fecha del 30 de abril... bueno... Si un comando aliado hubiera rescatado la famosa lanza de manos alemanas, pongamos, el 12 de septiembre de 1941 y a Hitler le hubiera dado por suicidarse el mismo día, en pleno desarrollo de la guerra y sin nada decidido, tal vez diera que pensar, pero el 30 de abril de 1945, a una semana de terminar la guerra, la concentración de hechos era tan alta que no sorprende... Pero la cuestión que has posteado es interesante para conocer los aspectos de la época y sus protagonistas, creamos o no en la validez de algunos de ellos... Un saludo... |
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| La Santa Lanza En el Evangelio de San Juan (XIX, 34) leemos que, después de la muerte de Nuestro Salvador, "uno de los soldados le abrió el costado con una lanza [lancea], y luego salió sangre y agua". Nada se sabe de esta arma santificada hasta la descripción que hizo San Antonino de Piancenza (570 d.C.) de los santos lugares de Jerusalén, donde nos dice que en la Basílica del Monte Sión vio "la corona de espinas con la que Nuestro Señor fue coronado y la Lanza con la que fue herido en el costado". Tal y como señala M. De Mély (Exuviae, III, 32), la mención de la Lanza en la iglesia del Santo Sepulcro en el llamado "Breviarius", no es fiable. Por otra parte, en una miniatura del famoso manuscrito sirio de la Biblioteca Laurenciana de Florencia, iluminado por tal Rabulas en el año 586, se le da una importancia significativa a la herida en el costado de Cristo. Además, el nombre Longinus -si, de hecho, no se trata de una adición posterior- está escrito en caracteres griegos (LOGINOS) sobre la cabeza del soldado que está clavando su Lanza en el costado de Nuestro Salvador. Esto parece demostrar que la leyenda que asigna este nombre al soldado (quién, según la misma tradición, fue curado de oftalmía y convertido por una gota de la preciosa sangre que salía a borbotones de la herida) pertenece al siglo VI. Además, resulta tentador, aunque temerario, conjeturar que el nombre Logginos o Logchinos está, en cierto modo, conectado con la Lanza (logche). Sea como fuere, a finales del siglo VI fue venerada en Jerusalén una Lanza que supuestamente perforó el cuerpo de Nuestro Salvador y la presencia de esta importante reliquia es testimoniada un siglo antes por Casiodoro (en el salmo LXXXVI, P.L., LXX, 621) y posteriormente por Gregorio de Tours (P.L., LXXI, 712). En el año 615, Jerusalén fue tomada por un teniente del rey persa Chosroes. Las sagradas reliquias de la Pasión cayeron en manos de los paganos y, según el "Chronicon Paschale", la punta de la Lanza, que estaba partida, fue donada el mismo año a Nicetas, quien la llevó a Constantinopla y la depositó en la iglesia de Santa Sofía. Esta punta de la Lanza, colocada en una "yeona" o icono, fue regalada siglos después (en 1244) por Baldwin a San Luis, quien la engarzó con la Corona de Espinas (q.v.) en la Sainte Chapelle. Durante la Revolución Francesa estas reliquias fueron trasladadas a la Biblioteca Nacional de París y, aunque la corona se ha preservado hasta nuestros días, la otra reliquia ha desaparecido. En cuanto a la segunda y parte más grande de la Lanza, Arculpus, alrededor del año 670, la vio en Jerusalén, donde debió haber sido restituida por Heraclius, pero entonces era venerada en la iglesia del Santo Sepulcro. Después de esta fecha, no oiremos hablar de ella a ningún peregrino de Tierra Santa. Por ejemplo, San Willibald, quien llegó a Jerusalén en 715, no la menciona. En consecuencia, hay razones para creer que la reliquia mayor así como la punta habían sido llevadas a Constantinopla antes del siglo X, posiblemente al mismo tiempo que la Corona de Espinas. De todos modos, su presencia en Constantinopla parece ser atestiguada claramente por varios peregrinos, especialmente rusos, y aunque en lo sucesivo fue depositada en varias iglesias, es posible seguir su rastro y distinguirla de la reliquia de la punta. Sir John Mandeville, cuya credibilidad como testigo ha sido en parte rehabilitada en los últimos años, declaró en 1357, que había visto la hoja de la Santa Lanza en París y en Constantinopla y que la última era una reliquia mucho más grande que la primera. Fuese la que fuese, la reliquia de Constantinopla cayó en manos de los turcos y en 1492, bajo circunstancias minuciosamente descritas en "Historia de los Papas", de Pastor, el Sultán Bajazet la envió a Inocencio VIII para ganarse sus favores en el asunto de su hermano Zizim, prisionero del papa. Desde entonces, esta reliquia nunca abandonó Roma, donde se conserva bajo la cúpula de San Pedro. Benedicto XIV (De Beat. et Canon, IV, ii, 31) afirma que obtuvo en París un dibujo exacto de la punta de la Lanza y al compararla con la reliquia mayor de San Pedro, concluyó que las dos habían formado parte de una misma hoja. M. de Mély publicó por primera vez en 1904 un dibujo exacto de la reliquia romana de la cabeza de la Lanza y el hecho de que no aparezca la punta es tan singular como en los otros dibujos, a menudo fantasiosos, de la Lanza del Vaticano. Con el envío de la Lanza a Inocencio VIII, planearon sobre Roma grandes dudas sobre su autenticidad, como señala Burchard en su "Diario" (I, 473-86, ed. Thusasne), a causa de las conocidas Lanzas rivales preservadas en Nuremberg, París, etc., así como por el supuesto descubrimiento de la Santa Lanza en Antioquía gracias a la revelación de San Andrés en 1098, durante la Primera Cruzada. El Bolandista Raynaldi y muchas otras autoridades creyeron que la Lanza encontrada en 1098 cayó en manos de los turcos y posteriormente enviada por Bajazet al Papa Inocencio, pero de las investigaciones de M. de Mély parece probarse que se trata de la misma reliquia preservada hoy celosamente en Etschmiadzin, en Armenia. En sentido estricto, nunca se trató de una lanza, sino más bien de la cabeza de una lanza y es factible (a causa de su descubrimiento bajo circunstancias muy cuestionables por el cruzado Peter Bartholomew) que haya sido venerada como el arma con la cual ciertos judíos de Beirut clavaron una figura de Cristo crucificado; un ultraje al que se cree que siguió un milagroso brotar de sangre. Otra Lanza que pretende ser la que produjo la herida en el costado de Cristo se guarda entre las insignias imperiales en Viena y es conocida como la Lanza de San Mauricio. Esta arma fue utilizada desde 1273 en la ceremonia de coronación del Emperador de Occidente y desde hace tiempo forma parte del emblema de la investidura. En 1424 fue a parar a Nuremberg y probablemente se trate de la Lanza conocida como la del Emperador Constantino, quien engarzó un clavo o una porción de un clavo de la Crucifixión. La historia narrada por Guillermo de Malmesbury sobre la donación de la Santa Lanza al Rey Athelstan de Inglaterra por Hugo Capeto parece ser debida a una idea equivocada. Otra última lanza supuestamente perteneciente a la Pasión de Cristo se conserva en Cracovia, pero, aunque se alega que ha permanecido allí durante ocho siglos, es del todo imposible reconstruir su historia. El único trabajo de una autoridad reconocida que verse sobre todas las evidencias disponibles es el de M.F. DE MÉLY publicado en París en 1904 como el tercer volumen del Exuviae Sacrae Constantinopolitanae del COMTE DE RIANT. Contiene dibujos auténticos nunca antes publicados y una valiosa selección de fragmentos justificativos. Además de estos importantes trabajos, el lector puede dirigirse a ROHAULT DE FLEURY, Memoire sur les Instruments de la Passion (Paris, 1870), 272- 75; BEURLIER, s.v. Lance in Dict. de la Bible; SCHROD in Kirchenlex., VII, 1419- 22; MARTIN, Reliques de la Passion. HERBERT THURSTON Transcrito por Michael T. Barrett Dedicado a Angelia Harris Traducido por Francisco M. Moreno del Valle fuente |
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| Este es un breve resumen extraido del libro: "¿Qué pensarían si les dijéramos que Hitler estuvo rodeado de magos y miembros de poderosas sociedades secretas, y que le influyeron a la hora de tomar decisiones? ¿O que estuvo obsesionado por descubrir todos los objetos sagrados que se repartían por el mundo, en la creencia de que le darían el poder absoluto? ¿O que creó expediciones en busca, por ejemplo, del Santo Grial o del mítico reino de Shambala? En esta obra nos acercaremos a sociedades secretas como la Orden Armanista, la Germanenorden, la Orden de los Nuevos Templarios o la Sociedad Thule; a esa guerra «ocultista» que a la sombra de la II Guerra Mundial enfrentó a nazis con aliados; a delirios místico-raciales como el representado por la Teozoología o los contenidos antisemitas de la revista Ostara; a las insostenibles teorías del Espacio Vital, la Tierra Hueca y el Hielo Eterno, sin olvidar la búsqueda que los nazis emprendieron de reliquias como el Santo Grial o la Lanza del Destino. Las experiencias místicas de Hitler, las obsesiones ocultistas de Himmler, la influencia de astrólogos y magos en ambos bandos del conflicto, el engaño esotérico del vuelo de Rudolf Hess, el fraude de los Protocolos de los Sabios de Sión... Las reliquias de Hitler aporta luz sobre estos y otros muchos asuntos sin los que es imposible comprender el mayor desastre de la historia." |
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El siguiente usuario le dio las gracias a Sol por este post:
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jmm00044 (28-Jan-2009) | ||
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| la leyenda sobre la Lanza, de la que se dice que el portador de esta podrá controlar los designios del mundo ,tiene otra profecía negra: “aquel que la pierda, morirá”. No sabemos si es real o no, pero la leyenda dice que Carlomagno, teniendo en sus manos la lanza, murió cuando la dejó caer a un río por accidente en 814. Y en 1190 Barbarroja cometió el mismo error dejando caer la lanza mientras vadeaba el río Cidno y muriendo ahogado poco después. Curiosamente, el 30 de abril de 1945, los aliados encontraron la lanza en Nuremberg, lo que suponía un cambio de dueño, cosa que, según la leyenda, implicaba la muerte del anterior. Ese mismo día, estando aislado en el Bunker de Berlín sin saber que estaba pasando en Nuremberg, Hitler decidió suicidarse junto a Eva Braun...¿sincronia?,¿ los hados?... Esta es una fotografía del Castillo de Wewelsburg, en cuya cripta se guardaban como en un Sancta Santorum todo aquello que para Himmler y sus compañeros tenía el valor de lo esoterico y de lo legendario... ¿Habeís reparado en la forma geométrica del castillo? Este es el emblema de la sociedad Thule, auspiciada por Himmler y sus compañeros, era una orden cerrada, donde el numero trece tenía una gran importancia,al igual que los rituales.. . A principios del siglo XIX vieron la luz por toda Europa un buen número de sociedades secretas. En Alemania la que más destacó fue la “Sociedad Thule”, creada en 1912 y de la que fueron miembros los propios Hitler, Himmler y algun otro personaje importante del nazismo como el secretario personal del Fuhrer, Rudolf Hess. El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o simplemente Partido Nazi con el que Hitler ganaría las elecciones en 1933 tuvo su origen en esta sociedad secreta, siendo el brazo político de la misma. La sociedad Thule fue creada por el noble alemán Rudolf von Sebottendorff con una esvástica y una espada como emblema. El nombre hace referencia al mítico reino de Thule, que según ellos existió pero que sin embargo no es más que otro nombre para denominar a la Atlántida. Los miembros de este grupo forjaron toda una leyenda según la cual los pueblos germánicos descendían directamente de una raza superior ya extinta. La raza Aria. Uno de los socios más importantes fue Karl Hausshoffer, militar y experto en culturas de oriente, de donde, según el, provenía esta raza superior. Siguiendo esta teoría, en 1938 Himmler envió una expedición al Tibet para encontrar los orígenes de la raza aria. A pesar de los esfuerzos no consiguieron pruebas de lo que afirmaba Hausshoffer, quien decidió poner fin a su vida asesinando a su mujer y suicidándose luego mediante un ritual japonés en 1946. |
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El siguiente usuario le dio las gracias a angel8386 por este post:
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Sol (30-Jan-2009) | ||
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