Respuesta: Encadenados [1946][Dual:Español/Ingles.Sub:es/en][HDRip][Intriga/Espionaje
Sin dudarlo una de mis películas preferidas. Como químico puedo decir que con una estupidez semejante es imposible hacer creíble una trama como esa... a menos que Don Alfredo esté por medio: entonces sale una obra maestra.
Y como no quiero dar la vara y que encima me llaméis pedante os pongo en el spoiler -para que el que quiera lo lea y el que no, no- el fragmanto del libro "El cine según Hitchcock " de François Truffaut que habla de la película: Una gozada.
François Truffaut Tenía verdaderas ganas de llegar a Notorious (Encadenados), que es de todas sus películas la que yo prefiero; en todo caso, de todos sus films en blanco y negro. Notorious es la quintaesencia de Hitchcock. Alafred Hitchcock Cuando empezamos a escribir Notorious e inicié mi trabajo con Ben Hecht, buscamos el «Mac Guffin» y, como ocurre a menudo, comenzamos de una manera titubeante y emprendimos caminos demasiado complicados. El principio del film estaba ya establecido: la heroina, Ingrid Bergman, debía dirigirse a América Latina acompañada por el hombre del F.B.I., Cary Grant, y debía penetrar en la casa que utilizaba como cuartel general un grupo de nazis, para descubrir su actividad.
En un principio, en la historia intervenían gentes del gobierno y de la policía, así como grupos de refugiados alemanes en América Latina que se entrenaban y se armaban clandestinamente en campamentos especiales, con el fin de formar un ejército secreto; pero no sabíamos qué se iba a hacer con este ejército cuando se hubiera constituido del todo. Por lo tanto, echamos todo esto al cesto de los papeles y adoptamos un «Mac Guffin» muy simple, pero concreto y visual: una muestra de uranio disimulado en una botella de vino.
De entrada, el productor me dio una historia completamente pasada de moda, una novela corta aparecida en el «Saturday Evening Post» titulada «la canción de las llamas», y que contaba la historia de una muchacha que se enamoraba de un muchacho de la buena sociedad neoyorkina. Esta muchacha tenía un problema de conciencia porque, en su pasado, había hecho alguna cosa y suponía que si el muchacho o su madre se enterasen, su gran amor sucumbiría. ¿Qué es ello? Durante la guerra, el servicio de espionaje del gobierno había ido a ver a un empresario teatral para encontrar una joven actriz que actuara como un agente secreto y que aceptara acostarse con un espía para conseguir ciertas informaciones. El encargo se lo habían ofrecido a ella, que había aceptado y lo había hecho. Llena de aprensión en esos momentos, vuelve a ver al empresario para confiarle los escrúpulos que siente. Al final de la historia, el empresario va a encontrarse con la madre del muchacho, le cuenta todo y la madre, con un aire muy aristocrático, dice: «Siempre deseé que mi hijo se casara con una muchacha que fuera verdaderamente estupenda, pero no esperaba que podría encontrar una muchacha tan estupenda.»
¡He ahí la idea de un film para Ingrid Bergman y Cary Grant, dirigido por Alfred Hitchcock! Por tanto, me senté con Ben Hecht y he aquí lo que decidimos conservar: una muchacha debe acostarse con un espía para conseguir ciertas informaciones. Ben Hecht y yo continuamos hablando, desarrollamos la historia y entonces introduje el «Mac Guffin-uranio», cuatro o cinco muestras, bajo la forma de una especie de arena, en botellas de vino. El productor interviene entonces: «Por el amor del cielo, y ¿qué es eso?» A lo que yo contesté: «El uranio, que debe servir para fabricar una bomba atómica.» El añade: «¿Qué bomba atómica?» Esto ocurría en 1944, un año antes de Hiroshima. De todo ello, yo no tenía más que una leve indicación, una débil pista. Un escritor amigo mío me había contado que en alguna parte del desierto de Nuevo México, algunos sabios trabajaban en un proyecto secreto, tan secreto que, cuando entraban a la fábrica, no volvían ya a salir. Sabía también que los alemanes hacían experiencias con el agua pesada en Noruega y de esta manera es como llegué a idear el «Mac Guffin-uranio». El productor estaba escandalizado. Esta historia de la bomba atómica le parecía demasiado absurda para servir de base a una historia. Le dije: «No es la base de la historia, no es más que el 'Mac Guffin'», y entonces le expliqué lo que era el «Mac Guffin» y la poca importancia que convenía darle. Finalmente, le dije: «Si no le gusta el uranio, partamos de diamantes industriales cuya necesidad se supone es vital para los alemanes; por ejemplo, para tallar sus instrumentos. Si nuestra historia no estuviera relacionada con la guerra, quizás hubiéramos hecho una intriga basada en el robo de diamantes. Todo esto no tiene ninguna importancia.»
El hecho es que no conseguí convencer al productor, que terminó «revendiéndonos» dos semanas después a la R.K.O.: Ingrid Bergman -Cary Grant, el guión- Ben Hecht y yo, todo ello empaquetado.
Ahora conviene que le cuente el final de la historia del «Mac Guffin-uranio», que sucede cuatro años después de la salida de Notorious. Viajo en el «Queen Elizabeth» y me encuentro con un socio del productor Hal Wallis, un tipo que se llama Joseph Hazen. Me dijo: «Siempre he querido preguntarle cómo se le ocurrió la idea de la bomba atómica un año antes de Hiroshima. Cuando nos ofrecieron el guión de Notorious, nos negamos a comprarlo pensando que era la cosa más idiota para servir como base a una película.»
Volvamos hacia atrás, de nuevo, pues debo contarle un episodio que sucedió antes del rodaje de Notorious. Ben Hecht y yo fuimos a la Escuela Politécnica de Pasadena, para entrevistarnos con el doctor Milliken, que en aquel entonces era el sabio más importante de América. Nos hicieron entrar en su despacho y, en un rincón, había un busto de Einstein, todo ello muy impresionante. La primera pregunta que le hicimos fue la siguiente; «Doctor Milliken, ¿cómo sería de grande una bomba atómica?» Nos miró detenidamente: «¿Quieren ustedes ser detenidos y quieren que me detengan a mí también?» Y, durante una hora, nos explicó hasta qué punto era imposible fabricar una bomba atómica y ésta fue su conclusión: «Sólo con que se pudiera controlar el hidrógeno, sería ya algo.» Cuando nos marchamos, Milliken pensaba habernos convencido, pero supe luego que, después de esta visita, el F.B.I., me estuvo vigilando durante tres meses.
Volvamos ahora a la travesía en el barco, cuando el señor Hazen me dijo: «Pensábamos que el uranio era la cosa más idiota que podía servir de base a una película.» Entonces, yo le contesté: «Esto demuestra hasta qué punto estaban equivocados al creer que el 'Mac Guffin' era importante. La historia de Notorious consistía simplemente en un hombre enamorado de una muchacha que, en el curso de una misión oficial, se ha acostado con otro hombre y se ha visto obligada a casarse con él. Esta era la historia. ¿Se da usted cuenta ahora del error que cometieron y que les ha hecho perder tanto dinero, pues la película, que había costado dos millones de dólares, ha conseguido ocho de beneficios limpios?» F.T. Fue, por tanto, un gran éxito. ¿Fue Spellbound igualmente rentable? A.H. Spellbound costó un poco menos, un millón y medio de dólares, y consiguió siete para el productor. F.T. Notorious se ha exhibido varias veces en todo el mundo, de lo que me alegro, porque, después de veinte años transcurridos desde su realización, continúa siendo un film extraordinariamente moderno. Contiene pocas escenas y es de una pureza magnífica; es un modelo de construcción de guión
Quiero decir que en esta película consiguió usted el máximo de efectos con el mínimo de elementos. Todas las escenas de suspense están organizadas alrededor de dos objetos, que son siempre los mismos: la llave y la falsa botella de vino. La intriga sentimental es la más sencilla del mundo: dos hombres enamorados de la misma mujer. De todos sus films en mi opinión, éste es aquel en que se siente la comunión más perfecta entre lo que quería conseguir y el resultado en la pantalla. No sé si en esa época ya dibujaba minuciosamente cada plano de la película, pero viéndola se tiene la sensación de algo tan preciso y controlado como un dibujo animado. El gran éxito de Notorious se debe probablemente a que alcanza el summun de la estilización y el summun de la sencillez. A.H. La sencillez... Es interesante... Es bastante curiosa ... En efecto, nuestro esfuerzo siguió esta dirección. En general, en un film de espionaje, hay muchos elementos de violencia y en este caso evitamos todo eso. Utilizmos un método de asesinato sumamente sencillo, diría casi normal, como en un suceso real, como en la vida. El personaje de Claude Rains y su madre van a asesinar a Ingrid Bergman envenenándola lentamente con arsénico, de la misma manera que un hombre hace para matar a su esposa, de una manera que me atrevería a calificar de auténtica, como cuando se quiere disponer de la vida de alguien, sin dejar huellas y sin que nadie se dé cuenta.
En las películas, normalmente, cuando unos espías quieren librarse de alguien, no se preocupan de tomar precauciones, le matan de un tiro de revólver o se lo llevan en automóvil para acabar con él lejos de posibles testigos, en la soledad del campo, o en todo caso dejan su cadáver en un coche que arrojan desde lo alto para simular un accidente. En lugar de todo esto, quise presentar a unos malvados que actúan de manera razonablemente malvada. F.T. Es cierto, son muy juiciosos, muy humanos, y se tiene la sensación de que son vulnerables; dan miedo y, sin embargo, sentimos que ellos tienen miedo también. A.H. Este era el principio. Sistemáticamente en toda la película. Recuerde la escena en que Ingrid Bergman se reúne con Cary Grant en la ciudad después de haber realizado la primera parte de su misión: entrar en relación con Claude Rains. Está sentada al lado de Cary Grant y, hablando de Claude Rains, dice: «Quiere casarse conmigo.» En este momento, utilicé una diálogo corriente, dicho con sencillez, pero la manera en que está concebida la escena contradice esa sencillez; en el encuadre hay sólo dos personas: Cary Grant e Ingrid Bergman y toda la escena está basada en él: «Quiere casarse conmigo.» Podría creerse que había que crear ahí una especie de suspense sentimental: ¿irá o no Ingrid a casarse con Claude Rains? Pues bien, ése no es el caso, pues la respuesta a esta pregunta no tiene ninguna importancia, está fuera de la escena, y el público debe pensar, simplemente, que ese matrimonio tendrá lugar. De manera absolutamente voluntaria dejé de lado lo que parecía el factor importante, pues la emoción no se produce con la pregunta: ¿irá o no Ingrid a casarse con Claude Rains?, sino del hecho de que este hombre con quien tenía que acostarse para conseguir ciertos informes, contra lo que se esperaba acaba de pedirle que se case con él. F.T. Si, comprendo lo que quiere decir, lo importante no es la respuesta que dará Ingrid Bergman a la propuesta de matrimonio, sino el hecho de que esta propuesta inesperada le haya sido hecha. A.H. Eso es. F.T. Es una buena idea; esta petición de matrimonio produce el efecto de una bomba, tanto más cuanto que no se suele hablar de matrimonio en una historia de espías.
Observo además un elemento que volveremos a encontrar después en Under Capricorn (Atormentada); el paso insensible de la embriaguez al envenenamiento o del alcohol al veneno. En la segunda escena de encuentro que tiene lugar en la ciudad, cuando Ingrid Bergman va a reunirse con Cary Grant, ella ya se siente mal debido al arsénico que le hacen tomar, y Cary Grant, creyendo que va ha recaer en sus malas costumbres alcohólicas habituales la trata con desprecio; éste es un malentendido de una gran fuerza dramática, y para mí de una gran emoción. A.H. Precisamente, para mí era muy importante graduar este envenenamiento, hacerlo lo más normal posible, ni loco ni melodramático; se trataba exactamente de una transferencia de emoción.
La historia de Notorious es el viejo conflicto entre el amor y el deber. El trabajo de Cary Grant consiste en empujar a Ingrid Bergman al lecho de Claude Rains. Es una situación completamente irónica, y Cary Grant está amargado a todo lo largo de la historia. Claude Rains es simpático porque ha sido víctima de su confianza y también porque está enamorado de Ingrid Bergman de manera más profunda que Cary Grant. He aquí, por consiguiente, una serie de elementos de drama psicológico trasladados a una historia de espionaje. F.T. Tiene, también, una bellísima fotografía de Ted Tetzlaff. A.H. Al comienzo del rodaje rodábamos la escena que presenta a Ingrid Bergman y Cary Grant en coche. La mujer conduce a demasiada velocidad y está un poco borracha. Se rodaba en estudio ante una transparencia. Sobre la pantalla de transparencias, se veía a un agente montando en una motocicleta que se acercaba y cuando salía de encuadre por la derecha, cortaba en ángulo cruzado (a noventa grados) y continuaba la escena con el agente motociclista, esta vez en el estudio, que llega a la altura del coche. Todo estaba ya dispuesto y Ted Tetz1aff dice: «Todo está preparado para rodar.» Entonces le sugiero: «¿No cree que sería una buena idea tener una luz en un lado, que haríamos girar en la nuca de los actores para dar realidad al faro de la motocicleta que está en la pantalla de transparencias?» Nunca había hecho una cosa semejante y como no le agradaba que yo se lo hiciera ver, me contempló unos segundos y me dijo: «¿Qué, papá, nos interesamos por la técnica?» Luego, durante el rodaje de esta película, ocurrió un pequeño incidente bastante triste. Necesitábamos utilizar el exterior de una casa de Beverly Hills que representara el exterior de una casa de Río, la enorme mansión de los espías. Para escoger esta casa, el jefe del departamento envió a un subalterno que me llevó a ver el lugar. Era un hombrecillo muy tranquilo. Delante de la casa me pregunta: «Señor Hitchcock, ¿le parece bien esta casa?» Este hombrecillo era el mismo individuo a quien propuse mis dibujos de títulos en la Famous Players Lasky en mis comienzos en el cine, en 1920. F.T. ¡Oh, es terrible! A.H. Le reconocí después de cierto tiempo. Era terrible. F.T. ¿Le hizo saber que le reconocía? A.H. No ... Es la tragedia de esta industria. Ya, cuando rodaba Treinta y nueve escalones, había que hacer una serie de tomas extras y, para no retrasar el rodaje, el productor me propuso que se las confiáramos a alguien. Yo pregunté: «¿Quién lo hará? -Graham Cutts-. No, no quiero, es imposible, fui su ayudante en otro tiempo, escribí para él Woman to Woman ... no se le puede hacer eso. Quizás, pero si no lo acepta usted, no tendrá otra cosa que hacer y no cobrará su dinero». Entonces, me vi obligado a aceptar... Es una cosa terrible ¿no cree? F.T. Efectivamente ... Nos hemos alejado mucho de Notorious. Quisiera decir también que una de las claves del éxito y de la perfección de la película es probablemente la perfección del reparto: Cary Grant, Ingrid Bergman, Claude Rains y la señora Konstantin. Creo que con Robert WaIker y Joseph Cotten, Claude Rains ha sido su mejor «malo» y era verdaderamente muy humano; pienso también que su diferencia de estatura con Ingrid Bergman fue igualmente un factor de emoción: un hombre pequeño enamorado de una mujer alta ... A.H. Era una buena pareja, pero en los planos próximos la diferencia de estatura era tan grande que si queríamos tener a los dos en el encuadre había que montar a Claude Rains sobre unas calzas. En cierto momento, se les veía a los dos llegar desde lejos, y como se acercaban a nosotros recogidos en una panorámica, era imposible que Claude Rains se subiera en unas calzas; fue, por tanto, necesario, construir una especie de falso suelo que se elevaba progresivamente. F.T. Ese tipo de cosas me resultaba muy divertido, y todavía más cuando se rueda en cinemascope, pues en cada plano hay que descender las arañas, los cuadros, los apliques, y, simultáneamente, hay que elevar las camas, las mesas y las sillas; para un visitante que entrara en el estudio resultaría un espectáculo francamente ridículo y tengo la impresión de que se podría realizar un buen film cómico sobre el rodaje de una película ... A.H. A mí también me gustaría mucho y, sobre esto, tengo una idea. Toda la acción se desarrollaría en un estudio, no en el plató ante la cámara, sino fuera del plató, entre las tomas de vista. Las estrellas del film serían personajes secundarios y los personajes principales serían ciertos figurantes. Se podría crear un contrapunto maravilloso entre la historia trivial del film que se rueda y el drama que se desarrolla junto al trabajo. Igualmente, podríamos imaginar que existe un gran odio entre el operador de la película y uno de los eléctricos; cuando el operador se coloca en la grúa, ésta se eleva hasta las bóvedas y los dos hombres disponen de un instante para insultarse. y al fondo de todo esto, habría evidentemente elementos satíricos. F.T. En Francia, se realizó un film de este género, Les Amants de Vérone (Los amantes de Verona), de Jacques Prévert, dirigido por André Cayatte. Pero creo que los films que tienen como fondo el mundo del espectáculo tienen fama de no ser comerciales. A.H. No lo creo. Aquí rodaron un film que se titulaba What Price Hollywood (Hollywood al desnudo), que fue un gran éxito, y A Star is Born (Ha nacido una estrella), que era muy bueno ... F.T. Sí, muy bueno, y también Singing in the Rain (Cantando bajo la lluvia), en el que hay muchos gags relacionados con los comienzos del cine sonoro.
Muchísimas gracias por traernos esta maravilla en este formato de alta calidad, amigo chemarix