
11-May-2009, 20:02
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 | Colaborador | | Fecha de Ingreso: September-2008 Ubicación: En algún lugar del norte, añorando el sur
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La carta del fin del mundo - José Manuel Fajardo
En el día de navidad, por un descuido de Colón, la nao Santa María (la más grande de las tres naves en aquella expedición), encalló en unas rocas y, pese a que no hubo muertos, la nao quedó inservible. Los taínos, dirigidos por Guacanagarí, ayudaron a los españoles en el rescate de la tripulación y de la carga, y Colón decidió que con los restos de aquella nave se hiciera una torre y fortaleza, al que llamó, la villa de la Navidad (porque todo ocurrió el 25 de diciembre de 1492). Así quedó fundada la primera construcción occidental en América. El fuerte estaba localizado entre la desembocadura del río Guarico y la Punta de Picolet, en la costa noroccidental del moderno Haití.
Tras la construcción del fuerte, Cristóbal Colón decidió retornar a España con las dos naves restantes (las carabelas La Niña y La Pinta), dejando en el fuerte 39 hombres armados con provisiones suficientes para que lo esperaran y a las órdenes de Diego de Arana, alguacil de la expedición. También quedaron, como tenientes de Arana, Pedro Gutiérrez, repostero de estrado del rey Fernando y el segoviano Rodrigo de Escobedo, escribano de la armada. Conjugando los hechos históricos que hemos apuntado y gracias a la imaginación y narrativa de José Manuel Fajardo, sabremos de las andanzas de este grupo por la carta que Domingo Pérez escribe a su hermano. Cada suceso conforma una aventura en la que no impera el riesgo, sino el descubrimiento del Otro, ese desconocido plasmado en un paisaje inabarcable, así como en la inocencia perfecta de los cuerpos. |